domingo, 8 de febrero de 2026

La historia de Margarito - Cuento

 Un cuento de Pedro Lemebel aquí en tu blog "Ángeles de corral".




La historia de Margarito

 

Tendría que arremangarme los años para recordar a Margarito, tan frágil como una golondrina crespa en la escuela pública de mi infancia. La escuelita Ochagavía, «nuestro norte luz y guía», voceaba el himno de la mañana escolar, ya borroso por los suelos secos en la zona sur de Santiago, en esas nubes de polvo donde los niños machos pichangueaban el recreo; los hombrecitos proletarios, jugando juegos de hombres, brusquedades de hombres, palmetazos de hombres. Tan diminutos y ya ejercían las ventajas del machismo burlón, humillando a Margarito, riéndose de él porque no participaba del violento rito de la infancia obrera. Porque se mantenía distante mirando de lejos al cabrerío revoltoso revolcándose en el suelo, mancornados a puñetazos en la competencia matona de esa enana virilidad.

Y parecía que Margarito, vaporoso, despreciaba profundamente la prepotencia de sus compañeros, esa única forma bruta de comunicarse que practican los hombres. Por eso se aislaba de los grupos en la soledad mocosa de anidarse un rincón lejos del patio. Margarito nunca reía en la bandada jilguera que animaba la mañana. Margarito no era feliz, como todos los niños a esa edad cuando el mundo es una pelota de barro azul. Margarito tenía los ojos grandes, siempre anegados a punto de llorar, al borde lagrimero de su penita; por cualquier cosa, por el chiste más insignificante soltaba la muda catarata de su llanto. Margarito era así, un pajarillo sentimental que regaba la tierra seca de mi escuela pobre. Margarito era el hazmerreír de la clase, el juego preferido de los cabros grandes que le gritaban «Margarito maricón puso un huevo en el cajón». No lo dejaban en paz con la letanía cruel de ese coro que no paraba hasta hacerlo llorar. Hasta que sus ojazos nerviosos se vidriaban con el amargo sueño que hería sus mejillas.

Margarito era así, un pétalo fino y lluvioso en medio de la borrasca pioja del piñén estudiantil. A esa edad, cuando la niñez asume la perversión como un entretenido juego torturando al más débil, al más diferente del colegio, que escapaba al modelo masculino impuesto por padres y profesores. Y ese era el caso de Margarito, nombrado así, burlado así, por los pailones del curso que, groseros, imitaban su caminar de pichón amanerado, sus pasitos coligües cuando tenía que salir a la pizarra transpirando, como pisando huevos en su extraño desplazamiento de cigüeña cachorra rumbo a la educación patriarcal.

Lo recuerdo tan solo, en ese tristísimo exilio de princesita traspapelada en un cuento equivocado. Lo veo así, al borde de la crisis esa mañana del sesenta cuando Caritas-Chile regaló un montón de ropa norteamericana para la escuelita Ochagavía. Eran fardos gigantes de pantalones, poleras, zapatos, camisas y casacas que los curas habían seleccionado para los niños varones. Tiras usadas que el imperio repartía a Sudamérica para tranquilizar su conciencia. Trapos multicolores, que los chiquillos se probaban entre risas y tirones. Y en medio de esa alegre selección, apareció un vestido, un largo y floreado camisón que los cabros sacaron calladamente del bulto. Lo extrajeron mirándose con maldadosa complicidad. Margarito, como siempre, flotaba más allá del bullicio en la balsa expatriada de su lejano navegar. Por eso no se percató cuando lo rodearon sujetándolo entre todos, ya la fuerza le metieron el vestido por la cabeza, vistiéndolo bruscamente con esa prenda de mujer. Creo que nunca olvidaré esa escena de Margarito con los ojos empañados, envuelto en la percala floral de su triste primavera. Lo veo a pesar de los años, interrogando al mundo que se cerraba para él en una ronda de carcajadas. Lo sigo viendo acurrucado, como una palomita llorona mirando las bocas burlescas de los niños, desfiguradas por el océano inconsolable de su amargo lagrimal.

Han pasado los años, llorosos, terribles, malvados, y jamás se me borró ese cuadro, como tampoco la chispa agradecida que brilló en sus pupilas cuando, compartiendo las burlas, me acerqué para ayudar a quitarse el vestido. Nunca más vi a Margarito desde ese final de curso, tampoco supe que pasó con él desde esa violenta infancia que compartimos los niños raros, como una preparatoria frente al mundo para asumir la adolescencia y luego la adultez en el caracoleante escupitajo de los días que vinieron coronados de crueldad. Es posible que su pasar de alondra empapada haya naufragado en esa travesía de intolerancia, donde el trote brusco del más fuerte estampó en sus suelas el celofán estropeado de un ala colibrí.


(Pedro Lemebel, Chile, 1952-2015)

viernes, 2 de enero de 2026

TRES POEMAS DE JOHNNY BARBIERI

 TRES POEMAS DE JOHNNY BARBIERI DEL POEMARIO MADRE AMÉRICA



AMÉRICA MARÍA / de cómo se amaba a la mujer como al universo mismo

 

                                                                                    A Carmen Lizama

 

mi mujer se llama María, se llama luna, se llama siega en el campo

al atardecer.

se llama lluvia en el terral baldío, flama de leña que cuece los adobes,

río que serpea hacia las caudalosas aguas del Amazonas. se llama roble roto,

roca ígnea, nido de colmillos de caimanes.

mi mujer se llama María, se llama sol, se llama pared de granito que acaba

de caer.

se llama golondrina, se llama cántaro de agua, agua de garúa, tromba de enero, granizo de la Patagonia. se llama polen, mariposa iridiscente,

manos arqueadas por los años.

mi mujer se llama María, se llama mar, se llama tormenta mar adentro,

cardúmenes coleteando en la playa, barca encallada en la arena, albatros

volando en un vuelo eterno. 

se llama crisálida, niebla densa, arroyo recién nacido, eco que repiquetea

en la montaña, luz chispeante, recodo hecho con mis manos.

mi mujer se llama María, se llama tierra, se llama volcán, se llama América

donde se inicia el orbe, fosa bajo el nevado, pastizal que siempre retoña, ubre para el nacido.

se llama cantera pulida, manto paracas, fruto que brota de la tierra, hoja de coca chacchada. se llama puna, andenería, serpiente tallada en la piedra,

helada que estremece en el altiplano.

mi mujer se llama María, se llama luna, se llama sol, se llama mar, se llama

tierra, se llama América que crece y se ramifica al mundo.

 




GENÉSICO / en que se establece una relación entre hombre y natura

 

cuando nací me amamantaron los caimanes,

crecí reptando en la grama húmeda que se extendía a lo largo del Marañón,

el sol horadaba el camino por donde andaba al mundo.

la piedra sobre el helecho ajustando la espesura,

el nido caído, el cedro endurecido, las fauces de un animal milenario

petrificado frente a nosotros. yo crecía delineando las fronteras sobre

la tierra seca con las vértebras de un cuadrúpedo muerto.

cubrí mi cuerpo con mantas de tocuyo y hojas de nogal,

anduve en círculos bajo la lluvia oliendo el llantén

que me envolvía, cruzaba el río sobre una balsa que había hecho

con amarras de maderas de lupuna,

los cafetales se extendían kilómetros a la redonda,

las hojas de coca florecían verdes en la llanura, alrededor

                  las reses verdes pacían desolladas.

un acantilado con enredaderas, unos bejucos arrancados de raíz,

bajo el suelo la tumba abierta, el oro extraído,

la calavera petrificada, el ala chibcha abatida,

el camino araucano cubierto de cicatrices y levedad,

el dolor del parto de este día, las aves de carroña en el cielo,

los peces en las aguas envenenadas, el nido de las procreaciones eternas

                                          al son de los sikuris.

yo danzaba dando vueltas, girando como un astro alrededor

de un astro mayor, mis pies se ovillaban en la tierra,

mi cuerpo daba vueltas sin parar hasta que cesaban las pulsaciones.

América se eternizaba en mí.





ETNIA VERDE / del verde como color de la natura

estoy recorriendo los espacios de las procreaciones,

las entrañas de América me muestran los dolores del parto.

madre genésica,

verde al sur con cactus pequeños,

verde al norte destrenzada de cabellos verdes,

verde ensanchado a los extremos,

voy mordisqueando el verdor hasta romper mis dientes.

el sol calienta la piel mientras camino sobre este tapiado

de yerbas verdes.

todo es verde a mi alrededor, esta isla es verde a perpetuidad,

verde vendaval, verde lluvia que cae sobre el tejado,

nervadura verde, verde safari excavado desde sus entrañas,

matriz verde cepa, hongo crecido, hojas verdes con flores verdes violetas,

germinaciones verdes.

el litoral se extiende mientras busco tu cuerpo entre el follaje crecido.

camino y al andar la tierra se recrea haciéndose más imperecedera,

más ladeada a los extremos y más honda al centro.

estoy en el centro, en esta hollada de verdor,

y la nieve no cae porque no hay nieve verde,

y la noche no se eterniza porque no hay noche verde,

y el cielo se estremece de un verdor que solo es posible ver

desde este punto verde de nuestra América que crece indetenible.



Johnny Barbieri


jueves, 11 de diciembre de 2025

DESPEDIDA A NUESTRO EXDIRECTOR VÍCTOR FLORES RODRÍGUEZ

 Hoy a las 9:00am llegó a nuestro plantel los restos de nuestro querido Exdirector Víctor Flores Rodríguez conocido cariñosamente como el Ruso. La institución entera le hizo un merecido homenaje a quien fue su primer Director y quien con su ejemplo logró formar muchas generaciones de estudiantes. Vuela alto querido Ruso, los que te supimos apreciar jamás te olvidaremos.














sábado, 29 de noviembre de 2025

ANIVERSARIO DE NUESTRA IE. ANDRÉS AVELINO CÁCERES - PERÚ BIRF

  Ayer celebramos a lo grande 45 años de fundación de nuestra IE. Andrés Avelino Cáceres Dorregaray - Perú BIRF. Toda la comunidad educativa se puso de pie para celebrar este aniversario como debe ser. Hubo una actuación central donde se homenajeó a dos trabajadores de nuestra institución por cesar en sus cargos por tiempo de servicio: el maestro Sergio Goicochea y la bibliotecaria Norma Lázaro. También, como es costumbre, se despidieron nuestros quintos con hermosas danzas. Luego un compartir con todos los estudiantes en sus respectivas aulas, y al final una reunión especial con los docentes. "Siempre con lealtad y honor, donde hay un avelinense hay un triunfador".


Prof. Sergio Goicochea
Señora Norma Lázaro
Korian zuasnabar (1ro A) Ganadora en ortografía
Arantza Vigo (4to C) Segundo lugar en cuentacuento
Allyson Durand (4to A) Primer lugar en cuentacuento
Julio Bastarrachea (1ro B) Primer lugar en cuentacuento

Docentes de la institución
5to A














lunes, 24 de noviembre de 2025

CONCURSO DE CUENTACUENTOS EN LA IE PERÚ BIRF

 Hoy día fue una fiesta literaria en nuestro IE Perú BIRF . Desarrollamos nuestro concurso de cuentacuentos . Fue muy emotiva la participación de cada uno de nuestros estudiantes con la narración de sus historias. Felicitamos a todos los profesores de comunicación por este maravilloso evento, y muy en especial a todos los estudiantes.


Con los ganadores del concurso de cuentas 2025. Julio Bastarrachea (1ro B) y Allyson Durand (4to A)


La historia de Margarito - Cuento

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