domingo, 13 de abril de 2025

OBRAS GANADORAS DEL COPÉ

 Se hizo esperar dos años la presentación en físico de las obras ganadoras del premio Copé. Ahora no te la puedes perder. Ingreso Libre.



sábado, 12 de abril de 2025

LA TRANSFUSIÓN

 


LA TRANSFUSIÓN

Es la tarde de un viernes típico y estás manejando hacia tu casa. Sintonizas la radio. El noticiero cuenta una historia de poca importancia: En un pueblo lejano han muerto 3 personas de alguna gripe que nunca antes se había visto. No le pones mucha atención a ese acontecimiento...El lunes cuando despiertas, escuchas que ya no son 3, sino 30,000 personas las que han muerto en las colinas remotas de la India. Gente del control de enfermedades de los Estados Unidos, ha ido a investigar. El martes ya es la noticia más importante de la primera plana del periódico, porque ya no solo es la India, sino Pakistán, Irán y Afganistán y pronto la noticia sale en todos los noticieros. Le están llamando “La Influenza Misteriosa” y todos se preguntan: ¿Cómo vamos a controlarla? Entonces una noticia sorprende a todos: Europa cierra sus fronteras, no habrá vuelos a Francia desde la India, ni de ningún otro país donde se haya visto la enfermedad. Por lo del cierre de fronteras estás viendo el noticiero cuando escuchas la traducción de una mujer, en Francia, que dice que hay un hombre en el hospital muriendo de la “Influencia Misteriosa”. 

Hay pánico en Europa. La información dice, que cuando tienes el virus, es por una semana y ni cuenta te das. Luego tienes 4 días de síntomas horribles y entonces mueres. Inglaterra cierra también sus fronteras, pero es tarde, pasa un día más y el presidente de los Estados Unidos, cierra las fronteras a Europa y Asia, para evitar el contagio en el país, hasta que encuentren la cura...Al día siguiente la gente se reúne en las iglesias para orar por una cura y entra alguien diciendo: Prendan la radio y se oye la noticia: 2 mujeres han muerto en New York. En horas, parece que la enfermedad invade a todo el mundo. Los científicos siguen trabajando para encontrar el antídoto, pero nada funciona. Y de repente, viene la noticia esperada: Se ha descifrado el código de ADN del virus. Se puede hacer el antídoto. Va a requerirse la sangre de alguien que no haya sido infectado y de hecho en todo el país se corre la voz que todos vayan al hospital más cercano para que se les practique un examen de sangre. Vas de voluntario con tu familia, junto a unos vecinos, preguntándote ¿qué pasará? ¿Será este el fin del mundo?...De repente el doctor sale gritando un nombre que ha leído en el registro. El más pequeño de tus hijos está a tu lado, te agarra la chaqueta y dice: ¿Papi? ese es mi nombre!. Antes que puedas reaccionar se están llevando a tu hijo y gritas: ¡Esperen!... Y ellos contestan: todo está bien, su sangre está limpia, su sangre es pura. Creemos que tiene el tipo de sangre correcta. 

Después de 5 largos minutos los médicos salen llorando y riendo. Es la primera vez que has visto a alguien reír en una semana. El doctor de mayor edad se te acerca y dice: Gracias, ¡señor!, la sangre de su hijo es perfecta, está limpia y pura, puede hacer el antídoto contra esta enfermedad...La noticia corre por todas partes, la gente está orando y llorando de felicidad. En eso el doctor se acerca a ti y a tú esposa y dice: ¿Podemos hablar un momento? Es qué no sabíamos que el donante sería un niño y necesitamos que firmen este formato para darnos el permiso de usar su sangre. Cuando estás leyendo el documento te das cuenta qué no ponen la cantidad qué necesitarán y preguntas: ¿Cuanta sangre?...La sonrisa del doctor desaparece y contesta: No pensábamos que sería un niño. No estábamos preparados. ¡La necesitamos toda! No lo puedes creer y tratas de contestar: “Pero, pero...”. El doctor te sigue insistiendo, “usted no entiende, estamos hablando de la cura para todo el mundo. Por favor firme, la necesitamos toda”. Tú preguntas: ¿pero no pueden darle una transfusión? Y viene la respuesta: si tuviéramos sangre limpia podríamos ¿Firmará? ¿Por favor? Firme!! En silencio y sin poder sentir los mismos dedos que sostienen el bolígrafo en la mano, firmas. Te preguntan' ¿Quiere ver a su hijo? Caminas hacia esa sala de emergencia donde está tu hijo sentado en la cama diciendo: Papi!, Mami!, ¿qué pasa? Tomas su mano y le dices: Hijo, tu mami y yo, te amamos y nunca dejaríamos que te pasara algo que no fuera necesario, ¿comprendes eso? Y cuando el doctor regresa y te dice: Lo siento necesitamos comenzar, gente en todo el mundo está muriendo...¿Te puedes ir? ¿Puedes darle la espalda a tu hijo y dejarlo allí?... Mientras él te dice ¿Papi?,¿Mami? por qué me abandonan...

A la siguiente semana, cuando hacen una ceremonia para honrar a tu hijo, algunas personas se quedan dormidas en casa, otras no vienen porque prefieren ir de paseo o ver un partido de fútbol y otras viene a la ceremonia, con una sonrisa falsa fingiendo que les importa. Quisieras pararte y gritar: Mi hijo murió por ustedes!!! ¿Acaso no les importa?  Tal vez eso es lo que Dios nos quiere decir: 'Mi hijo murió por ustedes, ¿todavía no saben cuánto los amo?


miércoles, 9 de abril de 2025

TRUEQUETÓN DE LIBROS

 Este domingo 13, tienes la oportunidad de intercambiar libros y revistas. Renueva tu biblioteca por el día del libro. Ven a la Casa de la Literatura Peruana, te esperamos.

martes, 8 de abril de 2025

EL COJO Y EL CIEGO

 


El cojo y el ciego 

En un bosque cerca de la ciudad vivían dos vagabundos. Uno era ciego y otro cojo; durante el día entero en la ciudad competían el uno con el otro. 

Pero una noche sus chozas se incendiaron porque todo el bosque ardió. El ciego podía escapar, pero no podía ver hacia donde correr, no podía ver hacia donde todavía no se había extendido el fuego. El cojo podía ver que aún existía la posibilidad de escapar, pero no podía salir corriendo – el fuego era demasiado rápido, salvaje- , así pues, lo único que podía ver con seguridad era que se acercaba el momento de la muerte. 

Los dos se dieron cuenta que se necesitaban el uno al otro. El cojo tuvo una arrepentida claridad: “el otro hombre, el ciego, puede correr, y yo puedo ver”. Olvidaron toda su competitividad. 

En estos momentos críticos en los cuales ambos se enfrentaron a la muerte, necesariamente se olvidaron de toda estúpida enemistad, crearon una gran síntesis; se pusieron de acuerdo en que el hombre ciego cargaría al cojo sobre sus hombros y así funcionarían como un solo hombre, el cojo puede ver, y el ciego puede correr. Así salvaron sus vidas. Y por salvarse naturalmente la vida, se hicieron amigos; dejó su antagonismo.

domingo, 6 de abril de 2025

CORCHO PEDAGÓGICO


CORCHO PEDAGÓGICO

El supervisor visitó una escuela primaria. En su recorrida observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada detrás de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.

Decidió presentarse: “Permiso, soy el Supervisor... ¿Algún problema?"

"Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos...

No tengo láminas, no tengo libros, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles..."

El inspector que era un "Docente de Alma", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:

¿Qué es esto? “Un señor corcho “…gritaron los alumnos sorprendidos.

"Bien, ¿De dónde sale el corcho?".

"De la botella señor. Lo coloca una máquina...", "del alcornoque... de un árbol"... "de la madera...", respondían animosos los niños.

"¿Y qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasmado el docente.

"Sillas...", "una mesa...", "un barco! ". Bien, tenemos un barco.

¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?

Escriban a qué provincia argentina pertenece.

¿Y cuál es el otro puerto más cercano?

¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región?

¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.

La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:

"Señor nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas gracias."

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...

"Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí? Sí señor

¡Cómo olvidarme!

Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho.

¿Dónde lo dejó?".

Cuando el maestro no tiene vocación o alma de maestro,

nunca encuentra el corcho!!!


Por: Enrique Mariscal

 

    



Gabriel García Márquez

 Uno de los más grandes narradores del siglo XX. Reconocido entre "los Fab Four" del boom de la nueva narrativa hispanoamericana. Ganador del premio Nobel de Literatura en 1982.



viernes, 4 de abril de 2025

PORTADAS DE CUADERNOS

 Algunas portadas de los cuadernos de los estudiantes para trabajar este año 2025. Creatividad con motivo literario se impuso este año. Felicitaciones a cada uno de ellos.


















jueves, 3 de abril de 2025

EL ZAR Y LA CAMISA

 

                     El zar y la camisa

Borra una vez un zar que estaba muy enfermo. Un día anunció a sus subditos:

–¡Daré la mitad de mi reino a quien me cura!

Entonces todos los sabios se reunieron para tratar de curarlo, pero ninguno supo cómo hacerlo. Uno de ellos, el más anciano, les dijo que tenía la solución:

–Si encuentran un hombre feliz sobre la Tierra y le ponen su camisa al zar, este recuperará su salud.

El zar ordenó a sus emisarios buscar por todo el mundo a un hombre feliz. Ellos recorrieron todos los países, pero no hallaron lo que buscaban. No había ni un solo hombre que estuviera contento con su vida. Uno era rico, pero enfermo; otro estaba sano, pero era pobre. Y el que era rico y sano, se quejaba de su mujer o de sus hijos. Todos deseaban algo más y no eran felices.

Un día, el hijo del zar pasó por delante de una humilde choza y oyó que en su interior alguien exclamaba:

–Gracias a la vida que he trabajado, he comido bien y ahora puedo acostarme a dormir. Soy feliz, ¿qué más puedo desear?

El hijo del zar se llenó de alegría; Inmediatamente ordenó que le trajeran la camisa de aquel hombre para llevársela a su padre. No importaba el dinero que el hombre pidiera por ella.

Los emisarios entraron a toda prisa en la choza del hombre feliz para quitarle la camisa, pero el hombre feliz era tan pobre que ni siquiera una camisa tenía.

 

(León Tolstói)


EL ESCONDITE DEL SILENCIO - Cuento

  EL ESCONDITE DEL SILENCIO   En la segunda zona de Collique, la casa de Ana y Julián no se distinguía por sus lujos, sino por ese eco con...